El
mar del tiempo perdido
espectáculo
de actores y de sombras
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"Esta noche, Clotilde, sucedió una cosa muy extraña. Había perfume de rosas y estoy seguro que venía del mar".
Sentados a una mesa, iluminada por algunas velas, Tobias y Clotilde, hablaban - una vez más - de aquel extraordinario evento del cual fueron testigos: el mar olía a rosas. Creer en los sueños, quizás significa volverlos realidad. Y todos, en aquel árido y desolado lugar, bañado de un mar cruel, deseaban el perfume de las rosas. Este mundo fantástico toma forma, se anima y se muestra gracias a la sombra que, los dos protagonistas proyectan sobre infinitas pantallas, con juego de luces y efectos muy simples. La historia continúa, nuevos personajes animan un viaje, acompañados por la poesía de la luz de la llama y sus reflecciones. El público es el invitado en este encuentro mágico, complice y participante de sucesos increíbles. Pero necesita saber escuchar el perfume del mar. "En el fondo del mar - dice Tobías - hay un pueblo con pequeñas casas blancas, con millones de flores en las terrazas". Clotilde se lleva la mano a la cabeza: "Ahi, Tobías - exclama -, por el amor de Dios, no comiences otra vez con esta cosa". Así dice Clotilde, pero nosotros "...cuentanos Tobías, cuentanos...".