FIESTA
espectáculo callejero

vestuario
Maria Donata Papadia

texto y dirección
Alberto Grilli

 

 

"Viajé por Sudamerica. He visto personas, montañas, tambores y máscaras. He oído voces, bailado. He leído historias que hablan de aventuras extrañas, personas de pueblitos y navegantes: una mujer gorda que siempre tiene que ser cargada, una joven mulata que juega con el amor, un fotografo en bicicleta, un vendedor de todo y de nada."

 

FIESTA es un espectáculo ambulante cuyos participantes danzan, golpean tambores, entonan canciones y utilizan una amplia gama de máscaras y disfraces. El conjunto se desplaza por las calles e invita al público a seguirlo y participar de su euforía, creando así un ambiente festivo.
Algunos disfraces nos recuerdan a personajes de la inspiración de Gabriel García Márquez, y al clima de un carnaval sudamericano. En medio de esa algarabía se escucha el eco de aventuras extrañas y de canciones de revuelta, nostalgía y amor.


Para el expectador, el espectáculo callejero, es siempre un encuentro con elementos extraños, es por esto, una clase de algo maravilloso que entra en nuestro contexto cotidiano, - nuestras casas, nuestras calles -, para traer cosas insolitas.

Esto se dirige a algunos de nuestros rincones emocionales mas secretos: la sorpresa, el sentirse implicado.

Para el actor, la preparación de esta forma particular de espectáculo, es una ocasion de confrontarse a si mismo con su oficio y con un nuevo público.

El actor tiene que reconsiderar su profesión y quizás deba aprender nuevas técnicas (tocar instrumentos, caminar sobre zancos), o usar instrumentos ya conocidos en diferentes maneras (por ej. la voz).

Luego él tiene que intentar la comunicación con personas que no están acostumbradas al teatro en un contexto extraño, fuera del lugar y ritual convencional.

Este espectáculo esta incluído escenograficamente en la tradición italiana mas reciente, por algunos aspectos: el uso de zancos, instrumentos de percusión y música y, al mismo tiempo, respeta el patrón clasíco: la llamada, la transferencia, permanecer en algún lugar para desarrollar una escena.

Con el tiempo se ha vuelto un espectáculo ágil.

Los mecanismos estan ahora consolidados, el lenguaje es una clase de dialecto sin sentido, que de alguna manera es entendido por todo el mundo.

Un dialecto que nos consiente en la complicidad del "modo de decir", que abre a la comicidad.

Este espectaculo callejero es, por sobre todo, divertirse, jugar, con el máximo rigor interpretativo, que transforma el contar una historia en un encuentro, una fiesta con la gente.